viernes, 20 de enero de 2012

Los Demostrativos

Poeta a caballo

¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío...
La brisa leve del río...

A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde...
Y el corazón se le pierde...

A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Se esté la orilla dorando...
El último pensamiento
del sol la deja soñando...
Se está la orilla dorando...

¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!

Vídeo de Juan Ramón Jimenez

Juan Ramón Jiménez nació en Moguer el 23 de diciembre de 1881Poeta español. Su lírica evolucionó desde las últimas derivaciones del modernismo hacia una poesía a la vez emotiva e intelectualista. Tras cursar el bachillerato en el colegio de los jesuitas de Puerto de Santa María (Cádiz), ingresó en la universidad de Sevilla para estudiar derecho, carrera que abandonó para seguir su vocación artística.
Aunque inicialmente quiso ser pintor, pronto se orientó hacia la poesía, animado por la lectura de Rubén Darío y de los escritores románticos. Sus primeras colaboraciones en la revista madrileña Vida Nueva fueron acogidas con entusiasmo por los modernistas, por lo que decidió trasladarse a Madrid en 1900 y publicar ese mismo año sus dos primeros volúmenes de versos, Ninfeas y Almas de violeta, títulos que le fueron sugeridos por Ramón del Valle-Inclán y Rubén Darío.
De carácter melancólico y depresivo, la repentina muerte de su padre le causó fuertes crisis nerviosas que lo obligaron a pasar largas temporadas en sanatorios de Burdeos y Madrid. A esta época corresponden los libros Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904), que configuraron una poética impregnada de musicalidad, nostalgia y amor por la naturaleza, con metros sencillos en los que predomina el octosílabo y un ritmo fluido de inspiración modernista.
Su obra más conocida es Platero y Yo. Murió el 29 de mayo de 1958 en San Juan (Puerto Rico).

sábado, 17 de diciembre de 2011

TRIVIAL DE MATEMÁTICAS

jueves, 1 de diciembre de 2011

RAFAEL ALBERTI

Rafael Alberti nació el 16 de diciembre de 1902, en el Puerto de Santa María (Cádiz), donde vivió su niñez y parte de su juventud. Se dedicó inicialmente a la pintura para luego inclinar su vocación hacia las letras.
En 1924, residiendo en Madrid fue galardonado, por su primer libro de poemas “Marinero en tierra”, con el Premio Nacional de Literatura. Esta primera obra se ubica entre las llamadas neopopulares, al igual que “La amante” (1926) y “El alba del alhelí” (1927). Como poeta vanguardista, da una nueva visión a la tradición de los Cancioneros.
Luego sobreviene un cambio en su poesía, con la influencia de Góngora y el ultraísmo, publicando “Cal y canto” (1929).
Una tercera etapa, es la surrealista, donde la creación poética resulta de las fuerzas inconscientes de la personalidad humana. Deriva del dadaísmo y propicia la creación no controlada por el intelecto, sino por una derivación del subconsciente. “Sobre los Ángeles”, es una clara muestra de este estilo, donde los ángeles irrumpen en el mundo terrenal con una fuerza implacable, reflejando su propia angustia ante situaciones amorosas de índole personal. Expresado en versos libres, de tono angustiante, con imágenes densas, es sin dudas, la expresión más conocida de su inspiración. También corresponden a este período dos obras del año 1929: “Sermones y moradas” y “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”, de tono jocoso.
En 1930, surgen sus poesías políticas, de corte anarquista, como por ejemplo “Con los zapatos puestos tengo que morir” (1930). Su poesía revolucionaria marxista se encarna en “Consignas” (1933), “Un fantasma recorre Europa” (1933), “Verte y no verte” (1935), “13 bandas y 48 estrellas” (1936), “Nuestra diaria palabra” (1936) y “De un momento a otro” (1937). En este período se alternan algunas poesías dramáticas: “El hombre deshabitado” (1930), “Fermín Galán” (1931), obra teatral, “De un momento a otro” (1939) y “El trébol florido” (1940).
La última etapa, está caracterizada por los escritos nostálgicos, escritos desde el destierro, después de la derrota de la República, en la Guerra Civil Española. Son ejemplos de este estilo: “Entre el clavel y la espada” (1941), “El adefesio” (1944), “La gallarda” (1945) “A la pintura” (1948), “Retornos de lo vivo lejano” (1952), “Oda marítima”, “Baladas y canciones del Paraná” (1953), “Abierto a todas horas” (1964), “Roma, peligro para caminantes” (1968) y “Canciones para Altair”, poma erótico aparecido en 1988.
Recibió el Premio Lenín de la Paz en 1966 y el Premio Cervantes en 1983.
Regresó a España en 1977 y falleció en su ciudad natal el 28 de 0ctubre de 1999.